lunes, 22 de mayo de 2017

La fase dialogal en período gutural

En: http://colombia2020.elespectador.com/opinion/la-fase-dialogal-en-periodo-gutural

Los diálogos guturales derivan del latín gutturalis que tiene como raíz la palabra ‘garganta’; generalmente, los sonidos o gritos guturales, son asociados con gritos aterradores, que con el aprendizaje de técnicas adecuadas puede convertirse en un canto.
El Eln dice que la confianza se lesiona cuando se incumplen los acuerdos, pero el título “cumplir acuerdos para construir confianzas”, se ve vulnerado por ellos mismos, quienes en la primera fase de diálogos no pudieron avanzar más que con los sonidos de garganta que no han llevado a ningún avance.
Si bien, lo que por ahora se espera es tratar de disminuir la intensidad del conflicto, y las partes determinaron que el Derecho Internacional Humanitario es el referente común para tratar, acordar y realizar las acciones y las dinámicas humanitarias, aun cuando las partes han reiterado su decisión y compromiso con el proceso de paz, lo que se espera en el segundo ciclo, será lograr en la Mesa, acuerdos de aplicación pronta, que disminuyan la intensidad del conflicto, propicien avances hacia un cese bilateral y faciliten garantías mínimas para la participación de la sociedad en el proceso.
En la “Carta de Colombia, diez principios para la paz”, el séptimo apotegma, 'Debemos hablar´, dice que siempre que sea posible, los conflictos deben terminar mediante el diálogo. La comunidad internacional debe apoyar medidas efectivas para prevenir y limitar las guerras. Creo que no será fácil de lograr sin que la sociedad civil se pronuncie, con el apoyo de los países garantes Noruega, Brasil, Cuba, Chile, y la República Bolivariana de Venezuela, donde el diálogo es algo poco conocido en estos momentos de su historia.
Precisamente, la participación de la sociedad civil es una de las bases del diálogo en este proceso de paz, pues al culminar estas negociaciones, según el jefe negociador del Gobierno, los conflictos se deben tramitar por la vía democrática.
Sin embargo, aunque la paz ha debido llegar a Colombia hace muchos años, en días recientes, reunidos en La Habana los comandos centrales de las Farc y el Eln, el jefe máximo de este último grupo, alias “Gabino”, dijo no creer que se alcance a terminar el diálogo y la firma de un acuerdo de paz antes de las elecciones presidenciales del 2018, lo cual, a esta fecha, posterga por un año los diálogos y cualquier avance que no vaya a dejar “amarrado” al nuevo inquilino de la Casa de Nariño.
Ahora bien, Ecuador ha sido generoso en hospedar los diálogos y Rafael correa le dio su aval a las reuniones, pero su sucesor, no obstante ser pupilo de “Mashi”, podrá tomar otro rumbo en hostilidad hacia el Gobierno colombiano, más, llamándose Lenin, como el inspirador de una de las corrientes de esta guerrilla colombiana.
Desde el 6 de abril, cuando se cerró el primer ciclo de conversaciones, la delegación del Gobierno ha escuchado a diferentes estamentos de la sociedad colombiana que tienen interés sobre este proceso, pero aún no se ven resultados concretos, ni un horizonte de futuro; esa es la realidad vigente, pero hay que persistir y continuar con la convicción de que la salida política es el camino para lograr el fin del conflicto con el Ejército de Liberación Nacional – Eln. 

lunes, 15 de mayo de 2017

Los tres tipos de pobreza

El italiano Corrado Gini inventó un coeficiente en 1912, para medir la distribución de la renta en un país: Menos desarrollo más desigualdad. Según el DANE, entre 2015 y 2016 el coeficiente de Gini pasó de 0,522 en 2015 a 0,517 en 2016 en el total nacional, completando 3 años con reducciones consecutivas. El Gini de cabeceras municipales fue 0,498 en 2015 en 0,495 en 2016, mientras que en los centros poblados y zonas rurales dispersas pasó 0,454 en 2015 a 0,458 en 2016.
Cada tiempo se dan a conocer estudios relacionados con las causas para combatir la pobreza, lo cual tendrá mucho eco durante el próximo año, ya que siempre se encuentra como retórica del discurso político en etapa pre-electoral.  La pobreza, se podría definir simplemente como la falta de riqueza, aunque se pueden distinguir tres tipos de esta condición, de acuerdo con el estudio realizado por el doctor Mariano Ospina Hernández, para quien es claro que los problemas actuales producen estudios acerca del tema, pero, muchas veces no aportan soluciones adecuadas.
En primer lugar, pobreza material o meramente física, que corresponde a la carencia de elementos materiales para la vida normal del ser humano, el dinero, con el cual puede proveerse bienes y servicios. En 2016 el 28,0% de los colombianos estaba en condición de pobreza monetaria y a la fecha de esta columna, el índice de desempleo es del 9,7%
En segundo lugar, pobreza intelectual, que no es más que la carencia de valores intelectuales y afectivos. Esa pobreza, que se conoce mejor como analfabetismo, alcanza un índice del 5,7% y, aunque la cifra es preocupante, lo es más el que en nuestro país la pobreza intelectual la tengan hasta quienes poseen título de doctorado, puesto que la educación desconoce la formación humanística para graduar a un ser humano integral.
En tercer lugar, pobreza moral, que tanto efecto tiene en la política y en la administración, tanto pública como privada. La pobreza moral es la carencia de valores éticos y está afectando la gobernabilidad, al punto de hablarse mejor de una miseria moral, lo que nos aterra, lo que nos deja sin esperanza, lo que nos hace creer que la situación actual no tiene solución y que cada día saldrán más escándalos de corrupción, la ausencia del honor, de la palabra empeñada y de la convicción de servir en un empleo y no servirse de él.

El constitucionalista Juan Antonio García Amado, resume así lo que hemos visto en cada uno de los recientemente inculpados en estas actitudes de pobreza moral: “Prefieren parecer imbéciles por completo antes que asumir la responsabilidad por sus acciones y las consecuencias de sus faltas”.

viernes, 5 de mayo de 2017

La O.N.U. y el habeas corpus

Fuente: http://colombia2020.elespectador.com/opinion/la-onu-y-el-habeas-corpus

Aunque la visita de la Misión de acompañamiento y verificación de a ONU es un espaldarazo, tienen que ver las sombras que cada día se ciernen sobre los textos pactados, a veces muy distintos en su implementación y desarrollo, particularmente acerca de la amnistía, cuando ya van acumuladas desde 2016 hasta la fecha más de 168 crímenes de activistas y defensores de derechos humanos, líderes sociales y comunitarios, no se sabe por quién o quiénes, pero suponemos que podrían estar detrás personas que quieren ampararse en el mecanismo de perdón y olvido de la Ley 1820 de 2016.
Sin embargo, para poder garantizar la primacía del derecho a la libertad individual frente a eventuales omisiones o dilaciones injustificadas en el trámite de  las solicitudes de libertad condicionada, se estableció el 2 de mayo la posibilidad de acudir al habeas corpus como derecho fundamental de las personas sometidas a la Jurisdicción Especial de Paz – JEP, ya que la Corte Constitucional ha señalado que la omisión o dilación injustificada para resolver las solicitudes de libertad provisional hace procedente esta acción, criterio que debe emplearse respecto de la libertad condicionad a que se refieren la Ley 1820 de 2016 y el Decreto Ley 277 de 2017 en cuanto, previo el cumplimiento de los requisitos legales, conceden un derecho a que cese la privación de la libertad respecto de las personas allí indicadas, frente a eventuales omisiones o dilaciones injustificadas en el trámite de  las solicitudes de libertad condicionada cuando se ha solicitado ser beneficiado por la amnistía que establece la Ley 1820 de 2016.
La Ley 1820, tiene por objeto regular las amnistías e indultos por los delitos políticos y los delitos conexos y adoptar tratamientos penales especiales diferenciados, en especial para agentes del Estado que hayan sido condenados con ocasión o en relación directa o indirecta con conflicto armado. Pero cabe esta pregunta: ¿quién se encuentra detrás del recrudecimiento de la violencia en el país?
La dilación u omisión injustificada de resolver, dentro del término legal, las solicitudes de libertad condicional la que se refieren la Ley 1820 de 2016 y el Decreto Ley 277 de 2017, darán lugar a: la acción de habeas corpus bajo los parámetros y el procedimiento establecidos en el artículo 30 de la Constitución Política y en la Ley 1095 de 2006 que la desarrolla.
Esta regla normativa clarifica la posibilidad de hacer uso de la acción de Habeas Corpus, como manifestación de la garantía constitucional y legal de las personas, en caso de eventuales omisiones o dilaciones injustificadas en el trámite de las solicitudes de libertad en el marco de lo previsto en el Acuerdo Final y sus desarrollos normativos.
Esperemos que los delegados de China, Francia, Federación Rusa, Egipto, Estados Unidos, Japón, Senegal, Ucrania, Uruguay, Bolivia, Etiopía, Italia y Kazajstán que vienen a estudiar el único caso que tiene en su agenda el Consejo de Seguridad de la ONU, saquen sus conclusiones y hagan un fuerte llamado a las partes para que honren sus compromisos.
Yo sigo sin estar de acuerdo con la disposición que tanto el decreto700 de mayo 2 de 2017, como la Ley 1820 de 2016 señalan acerca de que la refrendación popular del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, fue un proceso totalmente abierto y democrático, ya que su entrada en vigencia no se dio como se había planteado (y perdido el Gobierno), sino con la culminación del proceso refrendatorio a través de un acto administrativo del Congreso (a mi juicio, aunque es un acto político es de contenido administrativo y pudo demandarse ante el Consejo de Estado), y aunque la resolución y ratificación fue reconocida por  la Corte Constitucional en la Sentencia C- 160 de 2017, aún está por verse si el “Día D + 180”, que ya está cercano, puede darse la concreción de los propósitos señalados en cada uno de los puntos del Acuerdo Final, lo cual debe analizar el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en su reunión de esta semana en Bogotá.